tarragona, autor en No Estes Sol@

/

Author Archives: tarragona

  • -

Emoción o Sentimiento By Jose A. Peral

¿EMOCIÓN O SENTIMIENTO?
La brecha de la autonomía humana.

Como ya vimos en Las emociones: ¿Aliados o enemigos?, las emociones son el factor más importante de nuestras vidas, pues determinan tanto nuestra felicidad como lo que hacemos -y su eficiencia- para conseguirla. Siendo la clave de nuestro bienestar, las emociones parecen asaltarnos sin previo aviso, y no venimos a darnos cuenta de ellas hasta horas, días o meses actuando al dictado de sus influjos. Pero, ¿Podemos incidir voluntariamente en algo tan instintivo como las emociones? ¿Se pueden llegar a controlar? Si te interesa saberlo…

Como ya vimos y seguiremos viendo más en detalle, las emociones son infinitamente más rápidas que nuestra propia conciencia de estarlas sintiendo, por lo que intervenir sobre ellas puede resultar harto difícil. Para sentir el pánico a un depredador o a la altura, el asco instintivo a según qué alimentos o la atracción erótica a bote pronto, no pasan ni nanomilésimas de segundo entre que nuestros sentidos captan una información, la envían al tálamo (la parte más arcaica de nuestro cerebro, determinada en gran parte por los instintos más atávicos) y éste ordena a la amígdala segregar una respuesta química que nos prepare a actuar con la rapidez necesaria (acorde con nuestra evaluación de la situación).

Por el contrario, todo el proceso de decidir como quiero sentirme y pensar en cómo cambiar la emoción sentida por otra más deseable es un proceso consciente y elaborado que requiere de un tiempo infinitamente mayor del que precisan las emociones para desencadenarse.  Entonces, ¿La gestión de nuestras emociones es una batalla perdida? Pues la respuesta es sí y no, por muy incongruente que pueda sonar. De momento, para empezar (no sé si a ganar esta batalla pero si como mínimo a lucharla) debemos aprender algo: la diferencia entre emociones y sentimientos.

Todos los animales sienten emociones, y ya hemos visto que éstas son endiabladamente rápidas. Las emociones son fruto de una evaluación dicotómica (bueno – malo; devorable – devorador; placer – dolor) inconsciente y cuasi automática, pues de no serlo carecerían de la velocidad necesaria para resultarnos útiles.  Evidentemente, si los sentidos captan una información que el cerebro primitivo llega a intuir, a ojo de buen cubero, que pudiera ser el reptar de una serpiente, mejor me activa la respuesta de miedo (que me llevará a huir de un bote) con la rapidez necesaria para esquivar su mordedura.

Por su velocidad, las emociones son fruto de evaluaciones necesariamente imprecisas, apresuradas y de escasa calidad.  A nuestro cerebro más primitivo, no le pidamos más: en caso de duda, siempre significará el peor escenario posible, pues mejor confundir una ramita con un serpiente (como, mucho pegaremos un salto y nos llevaremos un sustito innecesario) que una ramita con una serpiente (¡Zaska! Mordidos y envenenados…). Pero es precisamente esa rapidez instintiva e imprecisa de las emociones (tan útil en la jungla para evitar el ataque de un animal) lo que tanto dificulta su necesario manejo en el sutil y enrevesado asfalto social del ser humano contemporáneo.

Hasta aquí las malas noticias: las emociones son demasiado instintivas y veloces para nuestra lentísima consciencia, por lo que incidir sobre ellas no es ni mucho menos imposible, pero sí complejo. Pero, por suerte, el ser humano es el único bicho que, además de emociones, tiene sentimientos. Y en el hueco entre las unas y los otros estriba nuestra tabla de salvación

Mientras que las emociones son la respuesta automática de nuestro cerebro primitivo a la información recibida por los sentidos, los sentimientos nacen de nuestra evaluación y significación de las emociones sentidas: sus causas, significados y consecuencias. Las emociones son inconscientes, instintivas y de brocha gorda, pero nuestros sentimientos son reflexionados y matizados como un pincelito japonés. Si las emociones son fruto de nuestro cerebro más instintivo y primario, nuestros sentimientos interactúan con nuestro cerebro más reflexivo (el neocórtex), aquel sobre el que podemos aprender a incidir voluntaria y conscientemente. Los sentimientos son la elaboración cognitiva de las emociones que sentimos. La lástima es que ese pensamiento mediante el que valoramos y significamos las emociones acostumbra a ser casi tan inconsciente y automatizado como la emoción misma. Y ese es el reto  de la conciencia  emocional: sacar nuestras maneras cosificadas de pensar de las catacumbas inaccesibles del cerebro, hacerlas conscientes y enfrentarlas a análisis críticos que nos permitan discernir si esa emoción está sólida o frágilmente fundamentada o si nos resulta conveniente o no.

Dejadme poneos un ejemplo duro: imaginaos que soy una persona que (sea por educación, abusos sufridos o pura química o morfología cerebral deficitaria), siento una atracción sexual instintiva e irrefrenable por menores. ¿Puedo llegar a dejar de sentir esa atracción? Difícil respuesta, que no me siento capacitado a enfrentar con propiedad. Pero si no pudiera o me fuera difícil dejar de sentir esa emoción (determinada en gran parte por factores ajenos a mi voluntad directa y presente), definitivamente puedo transformar esa emoción en un sentimiento u otro que, ese sí, cae plenamente bajo la influencia potencial de mi razón, mis principios y mi voluntad.  En función de cómo la gestione racionalmente, esa emoción primaria de atracción sexual puedo sentirla con orgullo, motivación, asco, tristeza o vergüenza… Y en función de este sentimiento actuaré acercándome, alejándome o escondiéndome.

Y aquí radica la clave: ya vimos que las emociones conducen nuestra conducta, y lo que trae consecuencias prácticas no es lo que pensamos o sintamos, sino lo que hacemos con nosotros mismos y con los demás. A mí, personalmente, me interesan entre poco y nada los debates morales sobre el pecado de pensamiento, pero tengo posiciones firmes sobre según qué delitos de conducta. Así, el problema no estriba en las emociones íntimas de alguien, mientras se restrinjan al alma, mente e intimidad del que siente. ¿Qué alguien fantasea sexualmente con infantes? Es su problema, no él mío, si se barra el paso a la conducta, las consecuencias prácticas de todo ello se limitarán, como mucho, a miradas que algunos catalogaríamos de abiertamente inapropiadas. Pero no seré yo quien pierda un segundo juzgándolos estérilmente. Eso sí: que nadie que sienta esa emoción se crea justificado, por el mero hecho de sentirla,  a actuar amparándose en sus inclinaciones, utilizando las emociones como cheque en blanco para las conductas que se permita implementar.  Nadie está en la cárcel por haber pensado en matar a alguien, pero sí por haberlo hecho. A quienes fantaseen con adolescentes o jefes politraumatizados, no seré yo quien los defienda, pero tampoco quien los ataque. A quienes agradan a los unos o los otros, que la sociedad los meta en vereda con todo el peso de la ley.

Análogamente a pederastas o asesinos, a ninguno de nosotros nos determinará la vida las emociones que sintamos, sino las conductas que nos permitamos ejecutar empujados por ellas. No conozco a ningún juez que haya condenado por violación a nadie por fantasear en secreto con una relación sexual no consentida ni por asesinato a quien se haya imaginado asfixiando a su jefe (¿Habría cárceles suficientes?).  Como también lo vimos en El hábito SÍ hace al monje: seremos lo que hacemos y El Hábito SI hace al monje II: el veneno –antídoto de la mielina, somos lo que hacemos. Y si bien la emoción es el motor de la acción (y en los animales, el determinante directo), el ser humano puede aprender a meter la falca de los sentimientos entre el mero estímulo de la emoción  y la respuesta de la conducta.

No somos culpables de nuestras emociones, pero si responsables de nuestros sentimientos, pues tenemos la capacidad de aprender a redirigirlos en la dirección de nuestros principios y no en la de los automatismos a bote pronto. Entender como las emociones de un pederasta o asesino puede predisponerlos a cometer sus delitos (más allá de su voluntad directa y presente) puede ayudarnos a entenderlos, pero no por ello los justificaremos, ¿Verdad? Pues tampoco a nosotros la Ira nos libra de las consecuencias de permitirnos darle rienda suelta, ni nuestro Amor erótico de emperrarnos en mantener una relación humillante, ni nuestro miedo a continuar paralizados, eternamente anclados en situaciones o conductas insostenibles. ¿Por qué? Porque tenemos las herramientas para transformar esas emociones que nos llevan a conductas contraproducentes en sentimientos que nos ayuden a actuar acorde con lo que nos conviene, no a lo que nos exige el instinto. El animal tiene la excusa de su impotencia; el ser humano, ni eso. Adueñémonos de nuestra libertad emocional… o, como mínimo, sentimental. Esa que podemos usar para dejar de utilizar las emociones como coartada frente a la responsabilidad, y nos permita empezar a utilizar los sentimientos como trampolín a nuestra satisfacción.

Por todo ello, tal vez deberíamos hablar de inteligencia sentimental más que emocional, pues es sobre los sentimientos sobre lo que debemos aprender a actuar en primera instancia. Podemos transformar cualquiera de las emociones que nos hacen sentir mal o nos llevan a actuar contra nuestros intereses en un sentimiento aliado de nuestro bienestar y principios. Siempre que lo deseemos lo suficiente como para aprender a hacerlo, claro. Y aceptemos que, como cualquier aprendizaje, requerirá de la tríada mágica: constancia, paciencia y humildad (El Yoga de la superación cotidiana).

En el próximo post os hablaré sobre la Inteligencia Emocional como la herramienta más útil para aprender a gestionar nuestras emociones. Y digo bien: gestionar, adaptar reciclar… y no controlar. Desde la perspectiva del mero control emocional, sólo dispondremos de herramientas como la represión o el autoengaño (que, amén de ineficientes, conllevan grandes dosis de sufrimiento y penitencia, a menudo salpimentados de la culpabilidad más estéril). Desde la gestión y el reciclaje, por el contrario, podremos abordar nuestras emociones desde el pensamiento de calidad, el convencimiento pleno, la ilusión y la superación de todas aquellas formas de pensar y actuar que nos hacían infelices y nos impedían ofrecer la mejor versión de nosotros mismos.

¿Recordáis la imagen del jinete y el caballo de Las emociones: ¿Aliados o enemigos? Pues la inteligencia emocional busca aprender a montarlo para que nos dirija armoniosamente hacia donde sabemos que es mejor para el mismo caballo y para nosotros. Pero no busca someter y controlar al caballo tirando de las riendas hasta sangrarle las encías (primero, porque de nada sirve: el es más fuerte que tú, y te acabará tirando encabritado; segundo, porque haría sufrir innecesariamente a nuestro mejor medio de transporte, amigo y aliado: el caballo de las emociones). La inteligencia emocional se parece más al autoproselitismo empático que al cilicio represor. Gestionar tus emociones se parece más a reciclarlas desde la ilusión que a reprimirlas desde la culpa.

La gestión emocional eficiente es el reto más fascinante y necesario que debe afrontar el pobre ser humano del siglo XXI, equipado biológicamente con un cerebrito animal para poco más que cazar y no ser cazado, pero con el que tiene que afrontar dilemas vitales complejos y abstractos sobre su enrevesada existencia. Temas tan sutiles que sería un suicidio dejarlos al albur de la brocha gorda de las emociones primarias y el cerebro más primitivo. Para huir de un jaguar, arrearle un garrotazo a un enemigo o clavarle una lanza a un mamut, las emociones se bastan y se sobran, pero resultan claramente insuficientes para decidir si continuar o dejar una relación, replantearse el futuro o cambiar las pautas ineficientes de relación con parejas, hijos o amigos.  La brocha gorda es la mejor herramienta para pintar paredes a saco, pero de nada sirve para acuarelas detallistas como los requerimientos existenciales del humano contemporáneo. El objetivo final de la inteligencia emocional es, precisamente, saber cuándo utilizar la brocha gorda de nuestras emociones primarias y cuando el pincel fino de nuestros sentimientos más elaborados.

No se me ocurre mejor inversión en ti y en tus seres queridos que el aprender a hacerlo. A los trogloditas cibernéticos que somos tampoco nos queda mucha opción si queremos disfrutar de la vida en vez de limitarnos a padecerla como una molestia ineludible.

¿EMOCIÓN O SENTIMIENTO? La brecha de la autonomía humana.


  • -

No todo vale en el Amor by M. Carmen Peral

NO TODO VALE EN EL AMOR

Ciertamente al momento de enamorarnos puede ocurrir que perdamos el raciocinio, vaya que se nos vaya la olla Ja ja. Aunque tambien pienso que esto ocurre mas entre la chavaleria que entre gente con cierta madurez, pero que de todo hay en la viña del señor. A mi, particularmente, me resulta un poco dificil pensar, si me volviera a ocurrir, que perdiera la cabeza de esa forma irracional como cuando tienes 18 años.

A partir de cierta experiencia vital, es decir de los años Saludando, uno se toma las cosas de otra manera. OJO, que no digo que no te enamores, claro que si, pero lo haces de diferente manera. Con algo mas de racionalidad. Y eso es una gran ventaja. Bendita ventaja, ya que estar enamorado sin sufrir sus desventajas es magnifico.

Una forma de conseguir, a cualquier edad, vivir el enamoramiento con pasion, intensidad y tranquilidad, es siguiendo las siguientes pautas.

 

1.- AMOR LIBRE

No necesitas a tu pareja, sino que la prefieres, has elegido estar con ella. Cuando la necesidad es la que te puede, no solo no es sano para ti, sino que a la otra persona la aprisionas de manera que termina saliendo corriendo.

Ver uan relacion como algo que tienes porque lo has elegido asi, es liberador. En caso contrario una relacion puede convertirse en una verdadera carga.

2.- AMOR SIN DEPENDENCIA

Una cosa es vivir la pasion, y otra muy diferente es perder la razon, enloquecer. No pierdas el control. Lo que ocurririra, dado ese caso, es que ni tu ni tu pareja podriais disfrutar de ese maravilloso momento. No permitas que el Amor raye en lo patologico. Aunque el Amor  nace en el corazón, es un sentimiento que debe ir de la mano de la razón, para evitar entrar en un sufrimiento inutil.

3.- AMAR SIN MIEDOS

Nada es eterno. Partir de esa premisa en una relación evita mucho sufrimiento absurdo. No hay que tener miedo de perder al otro. Si estamos pensando siempre que esto se acaba te impediras disfrutar del momento presente.

Mentalizate, ocurrira lo que tenga que ocurrir. Tu objetivo debe ser disfrutar cada momento como si fuera el ultimo.

Y por supuesto, sin aprisionar al otro.

 

Espero que estas reflexiones te sirvan de ayuda o entretenimiento.

Agradeceria tus comentarios para asi poder cambiar impresiones.

Muchas gracias por tu interes.


  • -

Amar es hacer el amor con tu mejor amigo

Eros, Filia y Ágape: las tres patas del amor.

Según Walter Riso, psicólogo y escritor, estos tres elementos son fundamentales para mantener una buena relación de pareja y para no caer en un amor incompleto que, como bien dice él, tarde o temprano llevará al sufrimiento. Riso afirma que “para que una pareja sea feliz y sólida, estas tres patas deben estar siempre presentes”. Así, Eros (deseo), es la base donde se asienta la relación, convirtiéndose con el tiempo en amistad (Philia) y sin dejar de sentir ternura (Ágape) por el otro. Aplicándose así un amor de verdad, al que él denomina: “Amar es hacer el amor con tu mejor amigo”. Mira estas 5 situaciones que indican que tienes un amor completo.

 

 

1. No idealizas el amor: Creer que el amor es perfecto y que todo lo puede es un pensamiento poco realista que te lleva a esperar mucho del amor y del personaje directamente involucrado en la relación, lo cual te genera falsas expectativas y, además, te hará sufrir por aquello que tanto anhelas.

2. Tu amor es solidario: Es solidario contigo quien no ignora tus intereses, no los subestima y hace un esfuerzo para comprenderlos, atendiendo así a tus necesidades y reclamos racionales. De no ser así, sufrirás irremediablemente, a no ser que decidas salirte de la relación. -Párrafo extraído de la guía práctica para no sufrir de amor”-

3. Tienes un amor recíproco: En una relación de pareja se da y se recibe. Si das amor, deseas recibir amor, si das sexo deseas recibir sexo.

4. No negocias tus principios fundamentales: Amar no significa sacrificar creencias o gustos para complacer al otro y si ese sacrificio te hace mal, entonces estás en un amor incompleto y nada sano.

5. No hay apego o dependencia emocional: Lo que define el apego no es el deseo, sino la incapacidad de renunciar al deseo cuando debe hacerse, y debe hacerse cuando alguna de las siguientes condiciones están presentes: no te aman, bloquean tu crecimiento y/o vulneran tus principios. -párrafo extraído de la Guía práctica para no sufrir de amor”-

 

El amor es como un trípode, dice el doctor Walter Riso, cuando afirma que si Eros (deseo), Philia (amistad) o Ágape (cuidado por el otro) llegan a faltar en una relación, tarde o temprano aparecerá el sufrimiento, pues cada uno de estos elementos son importantes para disfrutar de un amor bueno, sano y para sentirse bien en pareja. En la “Guía práctica para no sufrir de amor” puedes conocer más detalles sobre estos pilares fundamentales de un amor de pareja.


  • -

HAY QUE BUSCARSE UN AMANTE

amante-2

HAY QUE BUSCARSE UN AMANTE

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos ultimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los mas diversos dolores.

Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada mas que para subsistir y que no saben en que ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnostico seguro: “Depresión” y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES UN AMANTE!

Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.

Están las que piensan: ¡Como es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más.

A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición:

Amante es: “Lo que nos apasiona”. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir.

Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido. A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby… En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos aparta del triste destino de durar.

Y que es durar? – Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.

Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un protagonista… de la vida.

Pensar que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante… La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:

“Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida”.

 

Jorge Bucay


  • -

“La ESPOSA de mi AMANTE”

Tags : 

 

“La ESPOSA de mi AMANTE”
Léelo esto le puede pasar a tu relación
NO TODAS ALCANZAN EL NOMBRE DE SEÑORA

Durante muchos años fui amante de un hombre, se llamaba José, su esposa se llamaba Carla, y yo Ana…cada vez que nos encontrábamos le pedía a José que ya dejara a su esposa de una vez, ya quera hora que me convirtiera en una Señora también…

José siempre me decía que no podía dejarla aun porque con los hijos (tenía dos: una niña de 7 años y un niño de 2 años) era imposible dejarla…

Siempre le preguntaba a José si aún amaba a su esposa, el respondía: desde que vinieron los niños ya nada es igual, ella se engordó, no se cuida, anda muy nerviosa, ya no hay amor entre los dos, casi no tenemos relaciones intimas, es muy cansador vivir en ese ambiente.

Cansada de sus excusas, decidí hacer algo al respecto, y me hice amiga de la esposa de mi amante, contacte con ella en un comercial, le saludé y admiré a sus niños, les invité a tomar helado y así iniciamos una amistad… a José no le gustó, pero no podía decir nada, es que yo era su amante… iba a ser espantoso que yo contara eso en su hogar, y dejarme a mí, tampoco le convenía…

De mi relación con José no me quejo, me llena de regalos, me dio una tarjeta de crédito que la uso a mi antojo, paga mi departamento y me dijo que fin de año que regalaría un coche… pero, hay veces que me siento sola y ya es hora de convertirme en Señora…

Un día, Carla me invitó a cenar, era el cumpleaños de su hijo, era la primera vez que iba a pisar el hogar de mi amante, nerviosa pero curiosa acepté…

Fui a su casa un poco más temprano para ayudarla con la cena “WOH SORPRESA”, fue la situación más difícil que encontré en mi vida, me di cuenta que mi amante era un mentiroso… Carla estaba gorda, pero entendí el ¿por qué? Estaba nerviosa, y entendí por qué, no se cuida (por su forma de vestir) y entendí ¿por qué?, y quizás entendí por qué no le llenaba en la cama a José…

Carla, trabaja en una oficina como secretaria, se levanta a las 5 de la mañana (yo me levanto a las 9) para preparar todo a los hijos que van al cole, les prepara el desayuno, el merendero, y deja para José y sus hijos lo que van a almorzar; sale del trabajo a las 19 horas (yo a esa hora estoy por el spa o gym) llega a su casa les baña, les prepara la cena, la casa está súper ordenada!!, si lleva a su casa algún trabajo, cuando deja impecable el ambiente se sienta a continuar con los trabajos de la oficina., arropa a sus hijos y los hace dormir, ya tiene en la cama la pijama de José y la ropa bien planchada del uniforme que se pondrá al día siguiente..
La pobre mujer duerme poco, no come a hora: trabaja, es mamá, es esposa; no tiene ropas de moda: es que sus hijos y su esposo son quienes visten a la moda y ella me dijo: “mira, te presento mi hogar, este hogar feliz que estoy formando…”….. Ella es feliz, el infeliz es José que no la ayuda.

Me di cuenta que yo esa vida no la llevaría todavía, no sería capaz de ser una Señora, es muy grande esa palabra para mí, no estaba preparada, y todo el amor que le tenía a José, esa noche murió…murió mi amor por José porque vi que tenía una esposa completa, pero su esposa no tenía un hombre completo, un hombre que la respete, un hombre que la valore un hombre que la ame, ese hombre no tenía Carla, y por lo tanto ese hombre tampoco iba a tener yo…

..Decidí dejarlo y decidí cambiar mi vida. Busqué un hombre soltero, me hice novia y después de 2 años me hice esposa. Hoy yo sería Carla…y ruego a Dios que mi esposo no sea como José… aprendí que en la vida todo se paga y que siempre hay un aviso del Creador que nos dice: a tiempo debemos reflexionar y salir del pecado, arrepentirnos, pedir perdón y buscar su camino…

NO TODAS ALCANZAN EL NOMBRE DE SEÑORA


¿Quieres tener tu delegación?

Únete a nuestra franquicia, accede a nuestro dossier

Carro de servicios

Facebook

Síguenos en Twitter

  • pilar de 16 Agosto, 2017
    pilar, Mujer de Granollers, 30 años
  • jillnojack de 16 Agosto, 2017
    jillnojack, Mujer de Castro, 51 años
  • anheles de 16 Agosto, 2017
    anheles, Mujer de Valencia, 29 años
  • misd666 de 16 Agosto, 2017
    misd666, Mujer de Ceuta, 34 años
  • kirstypops de 16 Agosto, 2017
    kirstypops, Mujer de Ferreries, 32 años
CLOSE
CLOSE